domingo, mayo 18, 2008
Lapesa
Este año se conmemora el centenario del nacimiento de Rafael Lapesa Melgar, insigne filólogo, trabajador infatigable, brillante investigador, entregado profesor, generoso maestro, una de tantas personas formadas antes de la guerra civil y que, tras ella, contribuyeron con su labor a que España no fuera un páramo ni tan gris.
Más que glosar sus principales aportaciones, o resumir su meritoria trayectoria, quisiera como pequeño homenaje a esta notable figura, probablemente desconocida por muchos, traer aquí unas breves notas escritas por él mismo a edad avanzada y que inciden en los
"ASPECTOS QUE CONSIDERO MÁS REPRESENTATIVOS DE MI VIDA PROFESIONAL
1) La experiencia resultante de haber enseñado a alumnos de Bachillerato, desde niños o niñas de primeros cursos hasta adolescentes de los últimos, y a alumnos universitarios de diversos grados.
2) Haber evitado en la clase toda crítica de otros profesores o toda prédica de carácter político.
3) Haberme interesado por los problemas personales que me han expuesto los alumnos o he advertido en ellos.
4) Haber intentado contagiar el goce de la belleza literaria, o la admiración ante la grandeza moral.
5) Haber gozado enseñando.
6) En las disidencias o polémicas, haber evitado la violencia o el sarcasmo".

Creo que estas pocas palabras, provenientes de un académico de la Lengua, un doctor "honoris causa" de seis universidades, un presidente de la Asociación Internacional de Hispanistas, un Premio Príncipe de Asturias, etc., dicen mucho acerca de quién fue Rafael Lapesa Melgar.
Más que glosar sus principales aportaciones, o resumir su meritoria trayectoria, quisiera como pequeño homenaje a esta notable figura, probablemente desconocida por muchos, traer aquí unas breves notas escritas por él mismo a edad avanzada y que inciden en los
"ASPECTOS QUE CONSIDERO MÁS REPRESENTATIVOS DE MI VIDA PROFESIONAL
1) La experiencia resultante de haber enseñado a alumnos de Bachillerato, desde niños o niñas de primeros cursos hasta adolescentes de los últimos, y a alumnos universitarios de diversos grados.
2) Haber evitado en la clase toda crítica de otros profesores o toda prédica de carácter político.
3) Haberme interesado por los problemas personales que me han expuesto los alumnos o he advertido en ellos.
4) Haber intentado contagiar el goce de la belleza literaria, o la admiración ante la grandeza moral.
5) Haber gozado enseñando.
6) En las disidencias o polémicas, haber evitado la violencia o el sarcasmo".

Creo que estas pocas palabras, provenientes de un académico de la Lengua, un doctor "honoris causa" de seis universidades, un presidente de la Asociación Internacional de Hispanistas, un Premio Príncipe de Asturias, etc., dicen mucho acerca de quién fue Rafael Lapesa Melgar.
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Cóctel vital
«La vida es una misteriosa trama de azar, destino y carácter».
Wilhelm Dilthey
Wilhelm Dilthey
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sábado, mayo 17, 2008
Waiting On A Friend
viernes, mayo 16, 2008
El caudal de la vida
"La voluntad lo puede todo, es decir, todo lo que sólo depende de nosotros mismos, y no de otros.
De esa voluntad, que es el más precioso de los arcanos y divinos dones de la Naturaleza, depende el sabio disfrute, el lucrativo goce del caudal de la vida, ese caudal siempre inestimable, sea copioso sea escaso, ese divino tesoro que no es sólo el de la juventud, llorado por Rubén, sino el de todas las edades. Todas, una tras otra, se van para no volver, y de cada una de ellas hemos de dejar resultados perdurables".
Ramón Menéndez Pidal, "Los noventa años".
De esa voluntad, que es el más precioso de los arcanos y divinos dones de la Naturaleza, depende el sabio disfrute, el lucrativo goce del caudal de la vida, ese caudal siempre inestimable, sea copioso sea escaso, ese divino tesoro que no es sólo el de la juventud, llorado por Rubén, sino el de todas las edades. Todas, una tras otra, se van para no volver, y de cada una de ellas hemos de dejar resultados perdurables".
Ramón Menéndez Pidal, "Los noventa años".
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miércoles, mayo 14, 2008
My Peace
Arlo Guthrie - My Peace
My peace my peace is all I’ve got that I can give to you
My peace is all I ever had that’s all I ever knew
I give my peace to green and black and red and white and blue
My peace my peace is all I’ve got that I can give to you
My peace, my peace is all I’ve got and all I've ever known
My peace is worth a thousand times more than anything I own
I pass my peace around and about ‘cross hands of every hue;
I guess my peace is justa ‘bout all I’ve got to give to you
Words by Woody Guthrie
Music by Arlo Guthrie
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martes, mayo 13, 2008
Control
"Quien controla el pasado controla el presente; quien controla el presente, controla el futuro".
George Orwell, 1984.
George Orwell, 1984.
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domingo, mayo 11, 2008
Like two sparrows in a hurricane
Hubo un tiempo en que todas las noches, absolutamente todas, escuchaba esta canción de Tanya Tucker antes de acostarme:
She's fifteen and he's barely driving a car.
She's got his ring and he's got the keys to her heart.
It's just matter of time;
They'll spread their wings and fly.
Like two sparrows in a hurricane,
Trying to find their way,
With a head full of dreams,
And faith that can move anything.
They've heard it's all uphill,
But all they know is how they feel,
The world says they'll never make it,
Love says they will.
There's a baby crying and one more on the way.
There's a wolf at the door with a big stack of bills they can't pay.
The clouds are dark and the wind is high,
But they can see the other side.
Like two sparrows in a hurricane,
Trying to find their way,
With a head full of dreams,
And faith that can move anything.
They've heard it's all uphill,
But all they know is how they feel,
The world says they'll never make it,
Love says they will.
She's eighty-three and he's barely driving a car.
She's got his ring and he's got the key to her heart.
It's just a matter of time,
They'll spread their wings and fly.
Like two sparrows in a hurricane,
Trying to find their way,
With a head full of dreams,
And faith that can move anything.
They've heard it's all uphill,
But all they know is how they feel,
The world says they'll never make it,
But love says they will.
She's fifteen and he's barely driving a car.
She's got his ring and he's got the keys to her heart.
It's just matter of time;
They'll spread their wings and fly.
Like two sparrows in a hurricane,
Trying to find their way,
With a head full of dreams,
And faith that can move anything.
They've heard it's all uphill,
But all they know is how they feel,
The world says they'll never make it,
Love says they will.
There's a baby crying and one more on the way.
There's a wolf at the door with a big stack of bills they can't pay.
The clouds are dark and the wind is high,
But they can see the other side.
Like two sparrows in a hurricane,
Trying to find their way,
With a head full of dreams,
And faith that can move anything.
They've heard it's all uphill,
But all they know is how they feel,
The world says they'll never make it,
Love says they will.
She's eighty-three and he's barely driving a car.
She's got his ring and he's got the key to her heart.
It's just a matter of time,
They'll spread their wings and fly.
Like two sparrows in a hurricane,
Trying to find their way,
With a head full of dreams,
And faith that can move anything.
They've heard it's all uphill,
But all they know is how they feel,
The world says they'll never make it,
But love says they will.
Etiquetas: Música, Tanya Tucker
Birds of Wales
Hoy, poniendo un poco de orden, he encontrado un disco que tenía perdido de Birds of Wales, banda que tan buen sabor de boca me dejó hace un año a su paso por Madrid.
Birds of Wales - Cinderella (Has Nothing on You)
Birds of Wales - Cinderella (Has Nothing on You)
Etiquetas: Birds of Walles, Música
viernes, mayo 09, 2008
Guiños desatendidos
"Lástima que, habiendo tantas ideas atrayentes que nos hacen guiños, el tiempo sea tan breve; y que nuestras vidas apenas alcancen para asomarnos a un par de ellas, y enseguida acaben".
Discurso de investidura como Doctora honoris causa de la Universidad Autónoma de Madrid de Mª Ángeles Durán Heras, pronunciado el 8 de mayo de 2008.
Discurso de investidura como Doctora honoris causa de la Universidad Autónoma de Madrid de Mª Ángeles Durán Heras, pronunciado el 8 de mayo de 2008.
jueves, mayo 08, 2008
Conservación
"Una sociedad se define no sólo por lo que crea
sino también por lo que decide no destruir".
Edward Osborne Wilson
sino también por lo que decide no destruir".
Edward Osborne Wilson
miércoles, abril 30, 2008
Grita Libertad
"La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida".
Miguel de Cervantes, Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha (Capítulo LVIII)
Miguel de Cervantes, Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha (Capítulo LVIII)
Etiquetas: Miguel de Cervantes
martes, abril 29, 2008
De la Ceca a la Meca
"Cada cual tiene su particular manera de pasear por el mundo y para aquel que no disponga de ninguna, tal vez porque le falta imaginación, existen las acreditadas guías de turismo. Allá cada uno se las componga. No es ésta ocasión de censurar este o el otro procedimiento. Las técnicas del paseo son tantas como cabezas y si para unos la vida y el mundo no constituyen más que un proceso mediante el cual el hombre manifiesta su aptitud para ordenar piedras, para otros se reduce a la idea religiosa y su correspondiente expresión plástica, y aun, para algunos, el arte -pobre arte- de exaltar la frivolidad. En puridad, uno puede recorrer el mundo saltando de piedra en piedra, de santuario en santuario o de cabaret en cabaret. El mundo es susceptible de medirse con muy distintas medidas. Las técnicas del paseo, como las opiniones, todas son respetables.
Uno, claro es, disponde también de su personal procedimiento de pasear por el mundo. Ignora si bueno o malo, pero es, sin objeción posible, el que mejor se acomoda a su manera de ser. Uno, por principio, trata siempre de eludir en sus paseos un plan preconcebido. Los paseos sistematizados, a juicio del que suscribe, suelen esterilizarse entre las mallas asfixiantes del programa. Los programas previos, siempre a juicio del que suscribe, fosilizan la Naturaleza, rompen toda concatenación entre los seres y las cosas. Es mejor, y de ordinario más eficaz, andar de la Ceca a la Meca sin la coacción de horarios estrechos ni de rutas elaboradas de antemano. Es ésta la única manera, a mi modesto entender, de que el mundo sea un descubrimiento para cada nuevo par de ojos que la miren.
Admito que mediado el siglo XX es un poco tarde para asomarse al mundo y descubrirlo. Pero uno, en este punto, no estuvo en condiciones de elegir. Uno se asomó -o mejor dicho, le asomaron- en su momento. Creo que sobre este extremo es inútil discutir. Por otro lado, representa un lamentable error pensar que el mundo no varía; que el mundo es siempre el mismo, cuando en realidad hay tantos mundos como años y tantos como pares de ojos lo contemplan. El mundo de ayer no es el de hoy, ni, por supuesto, el que uno ve se parece lo más mínimo al que ve el vecino. Esto es na ventaja, supuesto que, de este modo, el material a observar es inagotable; primero está el mundo que uno ve, después el mundo que otros vieron y, por último, el mundo que le hacen ver -de ordinario mucho más vasto, complejo y entretenido- los demás".
Miguel Delibes, "Prólogo" a Por esos mundos. Sudamérica con escala en Canarias, 1961.
Uno, claro es, disponde también de su personal procedimiento de pasear por el mundo. Ignora si bueno o malo, pero es, sin objeción posible, el que mejor se acomoda a su manera de ser. Uno, por principio, trata siempre de eludir en sus paseos un plan preconcebido. Los paseos sistematizados, a juicio del que suscribe, suelen esterilizarse entre las mallas asfixiantes del programa. Los programas previos, siempre a juicio del que suscribe, fosilizan la Naturaleza, rompen toda concatenación entre los seres y las cosas. Es mejor, y de ordinario más eficaz, andar de la Ceca a la Meca sin la coacción de horarios estrechos ni de rutas elaboradas de antemano. Es ésta la única manera, a mi modesto entender, de que el mundo sea un descubrimiento para cada nuevo par de ojos que la miren.
Admito que mediado el siglo XX es un poco tarde para asomarse al mundo y descubrirlo. Pero uno, en este punto, no estuvo en condiciones de elegir. Uno se asomó -o mejor dicho, le asomaron- en su momento. Creo que sobre este extremo es inútil discutir. Por otro lado, representa un lamentable error pensar que el mundo no varía; que el mundo es siempre el mismo, cuando en realidad hay tantos mundos como años y tantos como pares de ojos lo contemplan. El mundo de ayer no es el de hoy, ni, por supuesto, el que uno ve se parece lo más mínimo al que ve el vecino. Esto es na ventaja, supuesto que, de este modo, el material a observar es inagotable; primero está el mundo que uno ve, después el mundo que otros vieron y, por último, el mundo que le hacen ver -de ordinario mucho más vasto, complejo y entretenido- los demás".
Miguel Delibes, "Prólogo" a Por esos mundos. Sudamérica con escala en Canarias, 1961.
Etiquetas: Miguel Delibes
viernes, abril 25, 2008
El poder de los libros
"... me gustaría citar una frase de mi padre sobre Afganistán y que dice así: 'Si el resto del mundo en vez de tirar bombas sobre las cabezas de los afganos hubiera tirado libros, la situación sería bastante distinta' ".
De una entrevista a la directora Hana Makhmalbaf, ganadora del Premio del Público de la pasada edición del Festival de Cine de San Sebastián por Buda explotó por vergüenza.
De una entrevista a la directora Hana Makhmalbaf, ganadora del Premio del Público de la pasada edición del Festival de Cine de San Sebastián por Buda explotó por vergüenza.
Etiquetas: Hana Makhmalbaf
Es vida perdida vivir sin amar
martes, abril 15, 2008
Guy Clark, tan lejos, tan cerca
Si me sobrara el tiempo, y en menor medida el dinero, no dudaría en presentarme este viernes 18 en Badalona. El motivo, presenciar el concierto que dará en el Teatro Zorrilla de dicha localidad dentro del Blues & Ritmes 2008 (siempre sinónimo de calidad) un artista de la talla de Guy Clark:
Guy Clark - Dark as a dungeon
Guy Clark - Dark as a dungeon
Valentía
lunes, abril 14, 2008
Más allá de la superficie

"Algunos hombres se niegan a reconocer la profundidad de algo, porque exigen de lo profundo que se manifieste como lo superficial. No aceptando que haya varias especies de claridad, se atienen exclusivamente a la peculiar claridad de las superficies. No advierten que es a lo profundo esencial el ocultarse detrás de la superficie y presentarse sólo al través de ella, latiendo bajo ella.
Desconocer que cada cosa tiene su propia condición, y no la que nosotros queremos exigirle, es, a mi juicio, el verdadero pecado capital, que yo llamo pecado cordial, por tomar su oriundez de la falta de amor. Nada hay tan ilícito como empequeñecer el mundo por medio de nuestras manías y cegueras, disminuir la realidad, suprimir imaginariamente pedazos de lo que es.
Esto acontece cuando se pide a lo profundo que se presente de la misma manera que lo superficial. No; hay cosas que presentan de sí mismas lo estrictamente necesario para que nos percatemos de que ellas están detrás ocultas".
José Ortega y Gasset, Ideas y figuras, I, nº 7, 31 de octubre de 1918.
Imagen: José de Ribera, El tacto, 1613-1616.
Etiquetas: José Ortega y Gasset
jueves, abril 10, 2008
Es difícil sustraerse a los preconcepciones, pero trato de evitarlas

"Creo que una tendencia omnipresente en el mundo de hoy es la hiperespecialización, mientras que la arquitectura es una de las pocas profesiones que siguen permitiendo la generalización; sigue siendo algo renacentista. Mi interés en la arquitectura no es definir un lenguaje común, sino investigar la especificidad de cada proyecto, su idiosincrasia, su carácter único, todo lo que lo hace específico a un problema, lugar, tiempo, condiciones. Mi interés es hacer una pieza de trabajo que no sea transferible, que sea única para ese emplazamiento, que me parece uno de los rasgos definitorios de la arquitectura. Es difícil sustraerse a los preconcepciones, pero trato de evitarlas. Al principio no tengo ni idea de lo que voy a hacer, y empiezo con una serie de preguntas, no tanto de naturaleza formal, sino acerca de la naturaleza del proyecto, qué pretendo hacer y cómo definirlo. Primero visualizo el qué y después el cómo".
Entrevista a Jean Nouvel publicada en ABC el 21 de marzo de 2005.
Imagen: Torre Agbar (Barcelona), obra de Jean Nouvel.
Etiquetas: Arquitectura, Jean Nouvel
miércoles, abril 09, 2008
Esto es amor, quien lo probó lo sabe
"Desmayarse, atreverse, estar furioso,
Áspero, tierno, liberal, esquivo,
Alentado, mortal, difunto y vivo,
Leal, traidor, cobarde y animoso;
No hallar fuera del bien centro y reposo,
Mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
Enojado, valiente, fugitivo,
Satisfecho, ofendido, receloso;
Huir el rostro al claro desengaño,
Beber veneno por licor suave,
Olvidar el provecho, amar el daño;
Creer que un cielo en un infierno cabe,
Dar la vida y el alma a un desengaño:
Esto es amor, quien lo probó lo sabe".
Lope de Vega, Rimas, soneto CXXVI.
Áspero, tierno, liberal, esquivo,
Alentado, mortal, difunto y vivo,
Leal, traidor, cobarde y animoso;
No hallar fuera del bien centro y reposo,
Mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
Enojado, valiente, fugitivo,
Satisfecho, ofendido, receloso;
Huir el rostro al claro desengaño,
Beber veneno por licor suave,
Olvidar el provecho, amar el daño;
Creer que un cielo en un infierno cabe,
Dar la vida y el alma a un desengaño:
Esto es amor, quien lo probó lo sabe".
Lope de Vega, Rimas, soneto CXXVI.
Etiquetas: Amor, Lope de Vega, Poesía
martes, abril 08, 2008
Blue
domingo, abril 06, 2008
Viajar
"Se debe viajar para conocer el espíritu y las constumbres de los países que se recorren y para frotar y limar nuestro cerebro con el de las demás".
Michel de Montaigne
Michel de Montaigne
Etiquetas: Michel de Montaigne, Viajar
viernes, abril 04, 2008
Con el corazón en vilo
"Que también en mí había producido un fuerte impacto lo demostraron las numerosas alucinaciones auditivas que padecí; por culpa de ellas, el ruido causado por las ruedas de un vehículo al pasar a mi lado se transformaba en el aleteo fatal de aquella granada siniestra.
Ese sobresalto que cualquier ruido súbito e inesperado provocaba en nosotros fue, por lo demás, algo que nos acompañó durante toda la guerra. Ya fuese que pasara con estrépito un tren junto a nosotros, o que cayese al suelo un libro, o que un grito resonara en la noche, siempre se detenía un instante el corazón oprimido por el sentimiento de un peligro grande y desconocido. Era un indicio de que durante cuatro años estuvimos en la zona de sombra proyectada por la Muerte. Tan hondo fue el efecto causado por aquella vivencia en el oscuro territorio situado detrás de la consciencia que, cuando se producía una perturbación cualquiera de la normalidad, la Muerte salía de un salto a la puerta, como un portero que nos dirigiese amenazas, cual ocurre en esos relojes en cuya esfera aparece, al soñar cada hora, la Muerte con su reloj de arena y su guadaña".
Enrst Jünger, Tempestades de acero.
Ese sobresalto que cualquier ruido súbito e inesperado provocaba en nosotros fue, por lo demás, algo que nos acompañó durante toda la guerra. Ya fuese que pasara con estrépito un tren junto a nosotros, o que cayese al suelo un libro, o que un grito resonara en la noche, siempre se detenía un instante el corazón oprimido por el sentimiento de un peligro grande y desconocido. Era un indicio de que durante cuatro años estuvimos en la zona de sombra proyectada por la Muerte. Tan hondo fue el efecto causado por aquella vivencia en el oscuro territorio situado detrás de la consciencia que, cuando se producía una perturbación cualquiera de la normalidad, la Muerte salía de un salto a la puerta, como un portero que nos dirigiese amenazas, cual ocurre en esos relojes en cuya esfera aparece, al soñar cada hora, la Muerte con su reloj de arena y su guadaña".
Enrst Jünger, Tempestades de acero.
Etiquetas: Ernst Jünger, Guerra
jueves, abril 03, 2008
Knopfler en Madrid
Por fin ha llegado el momento. Esta tarde disfrutaré sin duda de preciosidades como esta:
Mark Knopfler - In the sky
Me merezco un respiro entre tanto trabajo.
Mark Knopfler - In the sky
Me merezco un respiro entre tanto trabajo.
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martes, abril 01, 2008
Las Indias
"Pausadas caen las gotas de un monzón perezoso en Nueva Delhi. Llueve después de dos semanas de sequía absoluta en medio de lo que se supone es la estación de lluvias. Hace calor, un calor pegajoso como de chicle masticado. Al mismo tiempo leo en la prensa que el país está sufriendo una de las peores inundaciones que se recuerdan. Más de 1.500 personas han perecido, varios millones de desplazados a causa de las lluvias torrenciales que han afectado a más de 20 estados. Los afectados por estas inundaciones superarán a los damnificados por el tsunami.
Se me antoja que la distribución irregular del monzón es como una metáfora en el desarrollo de la India. ¿Cuántas zonas secas, inundadas o bien regadas? ¿Cuántas indias hay al inicio del siglo XXI?: Shining India, India Inc, Bharat India, Gurgaon India, Eternal India, Incredible India, Bollywood India, Tribal India, Rural India, Urban India, Dalit India… Aunque no llueva en Delhi, el monzón del progreso ha dejado caer aquí agua en abundancia: la ciudad es hoy una golosa megápolis de 15 millones de personas dispuesta a llevarse el pedazo más grande del pastel del desarrollo: el gobierno acaba de anunciar una inversión de 3.000 millones de euros para ampliar la línea de metro, mejorar el servicio de autobuses y el suministro electricidad y de agua, construir cinturones de ronda, pasos elevados, embellecer jardines y avenidas, etc.
Ciudades globales, como Noida y Gurgaon, brotan alrededor de Delhi con sus grandes centros comerciales, sus salas multiplex donde se pueden comer el mismo tipo de palomitas que en España o en los USA y sus avenidas caóticas y desconchadas donde coches de lujo ejemplifican el hermoso ballet moderno del atasco. En los nuevos baluartes de la modernidad se vende de todo, desde pasta italiana, aceitunas españolas y queso suizo hasta las últimas pantallas de plasma y los móviles más prodigiosos. En las zonas comerciales y en las plazas de los barrios de moda la gente se adentra furiosamente en los restaurantes y en las tiendas más caras con la alegría olvidadiza, contagiosa y primitiva que siente el ser humano cuando devora a su presa.
Al lado en los cruces de las calles acechan los pedigüeños y los que buscan su fortuna al amparo de un semáforo en rojo: los vendedores de libros pirateados y los comerciantes de matamoscas electrónicos, los niños con bigotes pintados que hacen piruetas tristes en el pavimento, las mujeres que ofrecen guirnaldas de jazmín y sonrisas desdentadas. Es fácil cuando se habla de la India caer en los tópicos del contraste. Es fácil para el occidental ver a la clase media india como una especie de monstruo insolidario felizmente entregado al consumo. Aunque haya algo, y mucho, de cierto en ello, el problema surge cuando el occidental se ampara en su ventaja histórica para denigrar al otro. Cómo si el proceso de industrialización de las sociedades occidentales hubiese sido un lecho de rosas y un ejemplo de solidaridad social, aunque lo uno, ciertamente, no justifique lo otro.
En este sentido Chakravarti Ram-Prasad hablaba recientemente del fracaso de la clase media india en un artículo (http://www.prospect-magazine.co.uk/article_details.php?id=9776) en el que acusa a este segmento de la población de apatía política. Esta indiferencia política se debe a que la clase media no ha tenido que luchar por sus derechos políticos, los da por sentados, y atribuye su éxito a su propia iniciativa empresarial, más allá del estado e incluso a pesar del estado. Como dice Ram-Prasad el escepticismo de la clase media ante la eficacia del gobierno es comprensible, pero es también una causa fundamental de los problemas actuales. De la tensión social causada por la industrialización nacieron los comunismos y fascismos que tantas víctimas causaron en nuestra vieja y siempre nueva Europa. ¿Qué bestias saldrán de la madriguera de la industrialización asiática? ¿Podrá Asia beneficiarse de la experiencia devastadora de Europa? ¿Cuántos millones de desplazados dejará el desarrollo?
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Si alejamos la mirada de la pujante Delhi y la posamos en las colinas de Niyamgiri en la zona montañosa de Karlapat en Orissa podemos empezar a contar una historia que se repite en muchos sitios en desarrollo: la de aquellos que pierden sus tierras ancestrales para dejar paso a la máquina del progreso. Perder las tierras es perder el modo de vida y con ello las creencias y la visión de la realidad que caracteriza a cada cultura. El conjunto de estas visiones particulares enriquece la visión global de la realidad que tiene el ser humano.
En Orissa se libra una batalla entre pueblos tribales Kond y la compañía minera Vedanta Alumina Limited (VAL). La montaña de Niyamgiri contiene una de las reservas mundiales más importantes de bauxita, la materia prima del aluminio. Estamos en una de las zonas boscosas todavía bien preservadas de la India que alberga una gran diversidad ecológica. Se trata de una pequeña joya verde cruzada por una hermosa cascada que sirve de hogar a diversos pueblos Kond-Dongria, Kutia, Majhi, Jharania-distribuidos a lo largo de más de 200 aldeas. Han vivido en estas junglas desde la que memoria empezó a fabricar recuerdos y adoran a la montaña como a un dios viviente. Ahora, sin embargo, las excavadoras se encargarán de horadarla para sacar el precioso metal de sus entrañas. En 2004 VAL empezó a construir su planta de procesamiento tras obtener de forma reprobable, según el partido de la oposición, los permisos necesarios del Gobierno de Orissa.
La población local está aterrada. “Hay algo muy valioso en la montaña. No sabemos qué es, pero sí sabemos que la compañía está dispuesta a matar a los animales y a destrozar el bosque para obtenerlo. ¿Dónde iremos nosotros? Esta ha sido nuestra tierra desde generaciones” manifestaba una mujer Majhi. Se les ofreció dinero que rechazaron, porqué dijeron que no querían vender a la Madre Tierra. Algunos han sido ya rehabilitados en nuevas construcciones de cemento, ahora abandonadas, pues los tribales no sabían cómo adaptarse a ellas. Se ha organizado una fuerte oposición a la presencia de VAL. Según la población local, VAL alquila matones para intimidar a los que protestan. La compañía al contrario mantiene que destina mucho dinero para rehabilitar, educar y ofrecer trabajo a los desplazados.
La realidad es que los tribales no han tenido el tipo de educación necesario para adaptarse a las nuevas formas de vida. Se convierten en mal pagados jornaleros y a menudo sus mujeres acaban haciendo de criadas e incluso de prostitutas. Las mujeres, en particular, se quejan de que desde la llegada de la compañía el alcohol fluye por doquier, alimentando una afición a la bebida que incrementa la violencia doméstica y sirve para desestructurar definitivamente a estos pueblos incómodos que con su mera presencia detienen el carro del progreso. ¿No es acaso un lujo que un puñado de tribales puedan disponer de montañas inmaculadas y ríos puros mientras la gran mayoría de la población se hacina en suburbios urbanos y escasean las materias primas?
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Y aquí se enciende una vieja polémica entre pragmáticos y románticos. Los primeros acusarán a los segundos de ser unos idealistas trasnochados que lamentan que pueblos primitivos, mal alimentados, carentes de servicios sanitarios y educativos y entregados seguramente a prácticas abusivas, discriminatorias y sexistas, frenen el loado progreso que conduce al bienestar social y a la igualdad de derechos. Argumentarán que la polémica entre desarrollo y ecología es falsa, que lo inteligente es mantener el equilibrio entre la explotación de recursos y el respeto a la naturaleza. Qué esto es posible lo demuestra el hecho de que en las sociedades postindustriales los ríos vuelven a estar limpios, el aire claro y los bosques poblados de animales. Ante la amenaza del cambio climático, ¿no es este argumento también una falacia? La naturaleza recobrada de las sociedades desarrolladas ¿no será simplemente el jardín bien cuidado de los ricos, rodeado de un mundo que se derrite por los costados?
Sea lo que sea un nuevo estudio nos muestra la cara irregular del desarrollo indio. Según Arjun Sengupta, Presidente de la Comisión Nacional para las Empresas del Sector No Organizado, el 77% de la población de la India, 853 millones, es pobre y vulnerable y tiene una capacidad de consumo inferior a las 20 rupias diarias (0,37 €). El estudio clasifica a la población en seis grupos: los extremadamente pobres, los pobres, los marginalmente pobres, los precarios o vulnerables, los que tienen ingresos medios y los de ingresos altos. Es cierto que el porcentaje de extremadamente pobres ha descendido desde 1994 del 30,7% al 21,8% pero sólo para engrosar las filas de los marginalmente pobres y los precarios, cuyo índice de consumo se sitúa entre las 12 y 20 rupias diarias. El artículo concluye que la división entre los pobres y el grupo formado por la clase media y los ricos es total y absoluta. En el primer grupo se encuentran esos 853 millones que sobreviven sin consumir más de 20 rupias al día, el aam admi indio, el hombre común, el hombre de la calle. En el segundo grupo se incluyen los 253 millones que tienen acceso a los bienes de consumo: 210 con ingresos medios y 44 con ingresos altos. Desde esta perspectiva, argumenta Sengupta, no habría entonces muchas indias, sino sólo dos separadas por el telón de acero impenetrable de la desigualdad económica.
***
Más allá de los números miro a mi alrededor y me pregunto a qué India pertenece la gente que me rodea. El propietario de la casa donde vivo con su fábrica de grifos en Noida emplea a sesenta personas y pertenece al grupo afluente. Tiene varios coches y se está haciendo de oro, pero se queja de su propio país, esta India de los prodigios en la que todo vale (sab chalta hai) y añade que de los sesenta trabajadores treinta al menos están regularmente enfermos. Pienso yo que será por el bajo sueldo que reciben. Estos sesenta trabajadores pertenecen al sector no organizado, o deberíamos decir “desorganizado”, y se incluyen en el grupo de los pobres, al igual que el brahmán de Uttar Pradesh que cada mañana conduce el taxi que me lleva a la oficina. El sikh para quien trabaja, de arremolinada barriga y bigote, pertenece al grupo de los prósperos y así sucesivamente.
Más allá de nuevo de los números y sin dejar de prestar atención a lo que dicen, deberíamos al mismo tiempo hacer oídos sordos a las conclusiones precipitadas que se destilan de ellos. Los números engañan siempre por lo que ocultan. O mejor, sólo dicen una parte de la verdad, la de la abstracción matemática, pero son ciegos ante la complicada textura del tejido inacabado que llamamos vida. En realidad, no son los números los que engañan, sino los hombres que toman el tallo plano de la cifra por la fruta jugosa de la realidad. Hay un dígito incontable que hay que tener en cuenta al hacer las cuentas. Hay también otras dos Indias que no podríamos simplemente encuadrar en factores económicos: la de los que sólo creen en el poder y la de aquellos que todavía creen en lo que hay más allá del poder".
Oscar Pujol
Doctor en sánscrito, director del Instituto Cervantes de Delhi.
Oscar Pujol, "¿Cuántas Indias?: ¿sólo dos?", 2007.
Se me antoja que la distribución irregular del monzón es como una metáfora en el desarrollo de la India. ¿Cuántas zonas secas, inundadas o bien regadas? ¿Cuántas indias hay al inicio del siglo XXI?: Shining India, India Inc, Bharat India, Gurgaon India, Eternal India, Incredible India, Bollywood India, Tribal India, Rural India, Urban India, Dalit India… Aunque no llueva en Delhi, el monzón del progreso ha dejado caer aquí agua en abundancia: la ciudad es hoy una golosa megápolis de 15 millones de personas dispuesta a llevarse el pedazo más grande del pastel del desarrollo: el gobierno acaba de anunciar una inversión de 3.000 millones de euros para ampliar la línea de metro, mejorar el servicio de autobuses y el suministro electricidad y de agua, construir cinturones de ronda, pasos elevados, embellecer jardines y avenidas, etc.
Ciudades globales, como Noida y Gurgaon, brotan alrededor de Delhi con sus grandes centros comerciales, sus salas multiplex donde se pueden comer el mismo tipo de palomitas que en España o en los USA y sus avenidas caóticas y desconchadas donde coches de lujo ejemplifican el hermoso ballet moderno del atasco. En los nuevos baluartes de la modernidad se vende de todo, desde pasta italiana, aceitunas españolas y queso suizo hasta las últimas pantallas de plasma y los móviles más prodigiosos. En las zonas comerciales y en las plazas de los barrios de moda la gente se adentra furiosamente en los restaurantes y en las tiendas más caras con la alegría olvidadiza, contagiosa y primitiva que siente el ser humano cuando devora a su presa.
Al lado en los cruces de las calles acechan los pedigüeños y los que buscan su fortuna al amparo de un semáforo en rojo: los vendedores de libros pirateados y los comerciantes de matamoscas electrónicos, los niños con bigotes pintados que hacen piruetas tristes en el pavimento, las mujeres que ofrecen guirnaldas de jazmín y sonrisas desdentadas. Es fácil cuando se habla de la India caer en los tópicos del contraste. Es fácil para el occidental ver a la clase media india como una especie de monstruo insolidario felizmente entregado al consumo. Aunque haya algo, y mucho, de cierto en ello, el problema surge cuando el occidental se ampara en su ventaja histórica para denigrar al otro. Cómo si el proceso de industrialización de las sociedades occidentales hubiese sido un lecho de rosas y un ejemplo de solidaridad social, aunque lo uno, ciertamente, no justifique lo otro.
En este sentido Chakravarti Ram-Prasad hablaba recientemente del fracaso de la clase media india en un artículo (http://www.prospect-magazine.co.uk/article_details.php?id=9776) en el que acusa a este segmento de la población de apatía política. Esta indiferencia política se debe a que la clase media no ha tenido que luchar por sus derechos políticos, los da por sentados, y atribuye su éxito a su propia iniciativa empresarial, más allá del estado e incluso a pesar del estado. Como dice Ram-Prasad el escepticismo de la clase media ante la eficacia del gobierno es comprensible, pero es también una causa fundamental de los problemas actuales. De la tensión social causada por la industrialización nacieron los comunismos y fascismos que tantas víctimas causaron en nuestra vieja y siempre nueva Europa. ¿Qué bestias saldrán de la madriguera de la industrialización asiática? ¿Podrá Asia beneficiarse de la experiencia devastadora de Europa? ¿Cuántos millones de desplazados dejará el desarrollo?
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Si alejamos la mirada de la pujante Delhi y la posamos en las colinas de Niyamgiri en la zona montañosa de Karlapat en Orissa podemos empezar a contar una historia que se repite en muchos sitios en desarrollo: la de aquellos que pierden sus tierras ancestrales para dejar paso a la máquina del progreso. Perder las tierras es perder el modo de vida y con ello las creencias y la visión de la realidad que caracteriza a cada cultura. El conjunto de estas visiones particulares enriquece la visión global de la realidad que tiene el ser humano.
En Orissa se libra una batalla entre pueblos tribales Kond y la compañía minera Vedanta Alumina Limited (VAL). La montaña de Niyamgiri contiene una de las reservas mundiales más importantes de bauxita, la materia prima del aluminio. Estamos en una de las zonas boscosas todavía bien preservadas de la India que alberga una gran diversidad ecológica. Se trata de una pequeña joya verde cruzada por una hermosa cascada que sirve de hogar a diversos pueblos Kond-Dongria, Kutia, Majhi, Jharania-distribuidos a lo largo de más de 200 aldeas. Han vivido en estas junglas desde la que memoria empezó a fabricar recuerdos y adoran a la montaña como a un dios viviente. Ahora, sin embargo, las excavadoras se encargarán de horadarla para sacar el precioso metal de sus entrañas. En 2004 VAL empezó a construir su planta de procesamiento tras obtener de forma reprobable, según el partido de la oposición, los permisos necesarios del Gobierno de Orissa.
La población local está aterrada. “Hay algo muy valioso en la montaña. No sabemos qué es, pero sí sabemos que la compañía está dispuesta a matar a los animales y a destrozar el bosque para obtenerlo. ¿Dónde iremos nosotros? Esta ha sido nuestra tierra desde generaciones” manifestaba una mujer Majhi. Se les ofreció dinero que rechazaron, porqué dijeron que no querían vender a la Madre Tierra. Algunos han sido ya rehabilitados en nuevas construcciones de cemento, ahora abandonadas, pues los tribales no sabían cómo adaptarse a ellas. Se ha organizado una fuerte oposición a la presencia de VAL. Según la población local, VAL alquila matones para intimidar a los que protestan. La compañía al contrario mantiene que destina mucho dinero para rehabilitar, educar y ofrecer trabajo a los desplazados.
La realidad es que los tribales no han tenido el tipo de educación necesario para adaptarse a las nuevas formas de vida. Se convierten en mal pagados jornaleros y a menudo sus mujeres acaban haciendo de criadas e incluso de prostitutas. Las mujeres, en particular, se quejan de que desde la llegada de la compañía el alcohol fluye por doquier, alimentando una afición a la bebida que incrementa la violencia doméstica y sirve para desestructurar definitivamente a estos pueblos incómodos que con su mera presencia detienen el carro del progreso. ¿No es acaso un lujo que un puñado de tribales puedan disponer de montañas inmaculadas y ríos puros mientras la gran mayoría de la población se hacina en suburbios urbanos y escasean las materias primas?
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Y aquí se enciende una vieja polémica entre pragmáticos y románticos. Los primeros acusarán a los segundos de ser unos idealistas trasnochados que lamentan que pueblos primitivos, mal alimentados, carentes de servicios sanitarios y educativos y entregados seguramente a prácticas abusivas, discriminatorias y sexistas, frenen el loado progreso que conduce al bienestar social y a la igualdad de derechos. Argumentarán que la polémica entre desarrollo y ecología es falsa, que lo inteligente es mantener el equilibrio entre la explotación de recursos y el respeto a la naturaleza. Qué esto es posible lo demuestra el hecho de que en las sociedades postindustriales los ríos vuelven a estar limpios, el aire claro y los bosques poblados de animales. Ante la amenaza del cambio climático, ¿no es este argumento también una falacia? La naturaleza recobrada de las sociedades desarrolladas ¿no será simplemente el jardín bien cuidado de los ricos, rodeado de un mundo que se derrite por los costados?
Sea lo que sea un nuevo estudio nos muestra la cara irregular del desarrollo indio. Según Arjun Sengupta, Presidente de la Comisión Nacional para las Empresas del Sector No Organizado, el 77% de la población de la India, 853 millones, es pobre y vulnerable y tiene una capacidad de consumo inferior a las 20 rupias diarias (0,37 €). El estudio clasifica a la población en seis grupos: los extremadamente pobres, los pobres, los marginalmente pobres, los precarios o vulnerables, los que tienen ingresos medios y los de ingresos altos. Es cierto que el porcentaje de extremadamente pobres ha descendido desde 1994 del 30,7% al 21,8% pero sólo para engrosar las filas de los marginalmente pobres y los precarios, cuyo índice de consumo se sitúa entre las 12 y 20 rupias diarias. El artículo concluye que la división entre los pobres y el grupo formado por la clase media y los ricos es total y absoluta. En el primer grupo se encuentran esos 853 millones que sobreviven sin consumir más de 20 rupias al día, el aam admi indio, el hombre común, el hombre de la calle. En el segundo grupo se incluyen los 253 millones que tienen acceso a los bienes de consumo: 210 con ingresos medios y 44 con ingresos altos. Desde esta perspectiva, argumenta Sengupta, no habría entonces muchas indias, sino sólo dos separadas por el telón de acero impenetrable de la desigualdad económica.
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Más allá de los números miro a mi alrededor y me pregunto a qué India pertenece la gente que me rodea. El propietario de la casa donde vivo con su fábrica de grifos en Noida emplea a sesenta personas y pertenece al grupo afluente. Tiene varios coches y se está haciendo de oro, pero se queja de su propio país, esta India de los prodigios en la que todo vale (sab chalta hai) y añade que de los sesenta trabajadores treinta al menos están regularmente enfermos. Pienso yo que será por el bajo sueldo que reciben. Estos sesenta trabajadores pertenecen al sector no organizado, o deberíamos decir “desorganizado”, y se incluyen en el grupo de los pobres, al igual que el brahmán de Uttar Pradesh que cada mañana conduce el taxi que me lleva a la oficina. El sikh para quien trabaja, de arremolinada barriga y bigote, pertenece al grupo de los prósperos y así sucesivamente.
Más allá de nuevo de los números y sin dejar de prestar atención a lo que dicen, deberíamos al mismo tiempo hacer oídos sordos a las conclusiones precipitadas que se destilan de ellos. Los números engañan siempre por lo que ocultan. O mejor, sólo dicen una parte de la verdad, la de la abstracción matemática, pero son ciegos ante la complicada textura del tejido inacabado que llamamos vida. En realidad, no son los números los que engañan, sino los hombres que toman el tallo plano de la cifra por la fruta jugosa de la realidad. Hay un dígito incontable que hay que tener en cuenta al hacer las cuentas. Hay también otras dos Indias que no podríamos simplemente encuadrar en factores económicos: la de los que sólo creen en el poder y la de aquellos que todavía creen en lo que hay más allá del poder".
Oscar Pujol
Doctor en sánscrito, director del Instituto Cervantes de Delhi.
Oscar Pujol, "¿Cuántas Indias?: ¿sólo dos?", 2007.
Etiquetas: India
lunes, marzo 31, 2008
Golpe de Estado en la Academia
"Lo que se ha llamado la Convergencia Europea en Educación Superior viene vendiéndose como una radical revolución educativa para poner la Universidad al servicio de las nuevas demandas sociales. En verdad, se trata del equivalente a una reconversión industrial en el mundo académico. Su objetivo es poner la Universidad pública al servicio de las empresas. La receta es extremadamente simple: la financiación pública se subordina a la previa obtención de “fuentes de financiación externa”, es decir, privadas. En la práctica ello significa que, en adelante, toda la geografía del mundo académico (disciplinas, cátedras, departamentos, facultades, planes de estudios, proyectos de investigación, etc.) se ve forzada a amoldarse a los intereses profesionales y las prioridades de investigación empresarial. Se abre así un abismo entre un edificio que se ha levantado sobre sí mismo con la lentitud propia de la Historia de la Ciencia (26 siglos de diálogos, polémicas y esfuerzos incansables de millones de investigadores) y el imprevisible mundo de las demandas empresariales, cada vez más anárquicas y cada vez más dependientes de capitales que se mueven en la Bolsa a la velocidad de la luz.
Las universidades públicas tendrían que poder ser financiadas con criterios académicos autónomos, que se conformen a los intereses de la razón y no a los del mercado. En muchas ocasiones hay que garantizar la financiación pública precisamente porque no existe financiación privada. Pero hace ya tiempo (Bolonia 1999, Lisboa 2000, AGCS, Doha 2001, OMC 2005, etc.) que las autoridades europeas decidieron saltar al otro lado del abismo. No es que se pretenda privatizar la Universidad; es mucho más rentable ponerla al servicio de los intereses privados. Al volcar la financiación pública en proyectos académicos que ya gozan de “fuentes externas” de financiación lo que se hace lisa y llanamente es subvencionar con dinero público actividades empresariales privadas (al tiempo que se ahoga la financiación pública de actividades de interés ciudadano que no sean rentables). Al mismo tiempo, las empresas se apropian de un ejército de becarios pagados con los impuestos y que trabajarán para ellas y sus propios intereses mercantiles. En una vuelta de tuerca más de lo que Galbraith llamó “la revolución de los ricos contra los pobres”, las empresas no se conforman con pagar cada vez menos impuestos: ahora quieren también el dinero de los contribuyentes. Y a esto se le ha llamado “poner a la Universidad al servicio de la sociedad”.
Para la presentación en sociedad de esta descarnada reconversión mercantil de la Universidad se ha contado con la inestimable ayuda de los pedagogos. Estos eran imprescindibles para disfrazar la mercantilización con los ropajes de una revolución educativa progresista y liberal contra la supuesta rigidez de las estructuras académicas. Lo que necesitaban las empresas era, como siempre, “flexibilidad” y la jerga de los pedagogos era la única que podía teñir esta temible palabra con tintes progresistas e incluso izquierdistas y antiautoritarios. Había que perder el respeto a las rigurosas distinciones del edificio científico y abogar por la “formación continua”, “flexible”, “transversal” y “psicoafectiva” de un profesional todo terreno, capaz de estar en todo momento a la altura y al tanto de las necesidades ingobernables de un mercado laboral cada vez más imprevisible y demente. Para formar este tipo de profesional no hacen falta científicos, sino entrenadores: pedagogos y psicopedagogos capaces de adiestrar personal para la Olimpiada de un mercado laboral vertiginoso.
El resultado ha sido una suicida animadversión hacia los contenidos académicos y científicos, que viene a sumarse a la brutal mutilación de contenidos específicos que ya venía exigida por la mercantilización. La reducción de la duración y la profundidad científica de muchas Licenciaturas ha supuesto un verdadero naufragio académico. Para suplir el déficit de especialización, el alumno puede pagarse –si se lo permite su bolsillo– un master de formación avanzada.
Ahora bien, es en este punto en el que la maniobra de los pedagogos ha supuesto un verdadero golpe de Estado en las relaciones Academia-Profesión que afecta a todas las carreras de corte teórico (Física, Matemáticas, Filosofía, Historia, etc.) que tienen como salida profesional mayoritaria las enseñanzas medias. Un Anexo a la Orden ECI/3858/2007 (27/12/2007) instituye como requisito para presentarse a las oposiciones para profesor de secundaria haber cursado un Master de Formación del Profesorado (MFP) destinado a formar competencias de psicología, pedagogía, psicopedagogía y didáctica aplicada. Se trata, por supuesto, de ampliar a un año (y a precio de master) el actual “Certificado de Aptitud Pedagógica” (CAP). Este cursillo pedagógico nunca ha sido evaluado objetivamente, pese a que no hay nadie con un mínimo de vergüenza que se atreva a dudar de sus nefastos resultados.
Las consecuencias son muy graves para la Universidad y también para la Enseñanza Secundaria y el Bachillerato. La mayor parte de los alumnos universitarios que piensen en su profesión optarán por cursar el MFP y no uno de estudios avanzados en filosofía, lingüística, física o biología. A medio plazo, eso sentencia de muerte los master de casi todas las facultades teóricas y clásicas. Pero lo peor es el perfil del profesor de secundaria al que se aspira. No ya un profesor que sepa filosofía, física o gramática, sino un asesor psicopedagógico de un material humano al que, en realidad, ya se da por perdido: el alumnado en general de toda la enseñanza pública. Pero esto no es una solución sino un agravamiento de un problema cuyas raíces son de carácter social, económico y político, no académicas.
En respuesta al MFP, algunas Juntas de Facultad han comenzado a firmar un manifiesto acordado en la Facultad de Filosofía de la UCM (La Profesión de Profesor, http://fs-morente.filos.ucm.es/). Sus argumentos son muy moderados, pero merecen escucharse".
Carlos Fernández Liria es profesor titular de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid
Carlos Fernández Liria, "Golpe de Estado en la Academia", Público, 31 de marzo de 2008.
Las universidades públicas tendrían que poder ser financiadas con criterios académicos autónomos, que se conformen a los intereses de la razón y no a los del mercado. En muchas ocasiones hay que garantizar la financiación pública precisamente porque no existe financiación privada. Pero hace ya tiempo (Bolonia 1999, Lisboa 2000, AGCS, Doha 2001, OMC 2005, etc.) que las autoridades europeas decidieron saltar al otro lado del abismo. No es que se pretenda privatizar la Universidad; es mucho más rentable ponerla al servicio de los intereses privados. Al volcar la financiación pública en proyectos académicos que ya gozan de “fuentes externas” de financiación lo que se hace lisa y llanamente es subvencionar con dinero público actividades empresariales privadas (al tiempo que se ahoga la financiación pública de actividades de interés ciudadano que no sean rentables). Al mismo tiempo, las empresas se apropian de un ejército de becarios pagados con los impuestos y que trabajarán para ellas y sus propios intereses mercantiles. En una vuelta de tuerca más de lo que Galbraith llamó “la revolución de los ricos contra los pobres”, las empresas no se conforman con pagar cada vez menos impuestos: ahora quieren también el dinero de los contribuyentes. Y a esto se le ha llamado “poner a la Universidad al servicio de la sociedad”.
Para la presentación en sociedad de esta descarnada reconversión mercantil de la Universidad se ha contado con la inestimable ayuda de los pedagogos. Estos eran imprescindibles para disfrazar la mercantilización con los ropajes de una revolución educativa progresista y liberal contra la supuesta rigidez de las estructuras académicas. Lo que necesitaban las empresas era, como siempre, “flexibilidad” y la jerga de los pedagogos era la única que podía teñir esta temible palabra con tintes progresistas e incluso izquierdistas y antiautoritarios. Había que perder el respeto a las rigurosas distinciones del edificio científico y abogar por la “formación continua”, “flexible”, “transversal” y “psicoafectiva” de un profesional todo terreno, capaz de estar en todo momento a la altura y al tanto de las necesidades ingobernables de un mercado laboral cada vez más imprevisible y demente. Para formar este tipo de profesional no hacen falta científicos, sino entrenadores: pedagogos y psicopedagogos capaces de adiestrar personal para la Olimpiada de un mercado laboral vertiginoso.
El resultado ha sido una suicida animadversión hacia los contenidos académicos y científicos, que viene a sumarse a la brutal mutilación de contenidos específicos que ya venía exigida por la mercantilización. La reducción de la duración y la profundidad científica de muchas Licenciaturas ha supuesto un verdadero naufragio académico. Para suplir el déficit de especialización, el alumno puede pagarse –si se lo permite su bolsillo– un master de formación avanzada.
Ahora bien, es en este punto en el que la maniobra de los pedagogos ha supuesto un verdadero golpe de Estado en las relaciones Academia-Profesión que afecta a todas las carreras de corte teórico (Física, Matemáticas, Filosofía, Historia, etc.) que tienen como salida profesional mayoritaria las enseñanzas medias. Un Anexo a la Orden ECI/3858/2007 (27/12/2007) instituye como requisito para presentarse a las oposiciones para profesor de secundaria haber cursado un Master de Formación del Profesorado (MFP) destinado a formar competencias de psicología, pedagogía, psicopedagogía y didáctica aplicada. Se trata, por supuesto, de ampliar a un año (y a precio de master) el actual “Certificado de Aptitud Pedagógica” (CAP). Este cursillo pedagógico nunca ha sido evaluado objetivamente, pese a que no hay nadie con un mínimo de vergüenza que se atreva a dudar de sus nefastos resultados.
Las consecuencias son muy graves para la Universidad y también para la Enseñanza Secundaria y el Bachillerato. La mayor parte de los alumnos universitarios que piensen en su profesión optarán por cursar el MFP y no uno de estudios avanzados en filosofía, lingüística, física o biología. A medio plazo, eso sentencia de muerte los master de casi todas las facultades teóricas y clásicas. Pero lo peor es el perfil del profesor de secundaria al que se aspira. No ya un profesor que sepa filosofía, física o gramática, sino un asesor psicopedagógico de un material humano al que, en realidad, ya se da por perdido: el alumnado en general de toda la enseñanza pública. Pero esto no es una solución sino un agravamiento de un problema cuyas raíces son de carácter social, económico y político, no académicas.
En respuesta al MFP, algunas Juntas de Facultad han comenzado a firmar un manifiesto acordado en la Facultad de Filosofía de la UCM (La Profesión de Profesor, http://fs-morente.filos.ucm.es/). Sus argumentos son muy moderados, pero merecen escucharse".
Carlos Fernández Liria es profesor titular de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid
Carlos Fernández Liria, "Golpe de Estado en la Academia", Público, 31 de marzo de 2008.
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